La tragedia de envejecer
Esta descripción sobre envejecer me pareció interesante.
Pensó que la verdadera tragedia de envejecer consiste en que allá, dentro de nosotros, sigue un eterno muchacho que no registra el paso del tiempo. […] Un día, el cuerpo se encarga de dar el aviso y, por un momento, despertamos a la evidencia de nuestro deterioro: alguien ha estado viviendo y gastando nuestras fuerzas.